«SAQ’RA SUPAY…con el cuerpo endiablado», la videodanza de Martín Esquivel que conquista fronteras
En las profundidades de la tierra, allí donde el sol no llega, pero la vida abunda, habita el SAQ’RA. No es el infierno que nos contaron, sino un espacio de alegría y misterio. Esa cosmovisión andina, que late con fuerza en el corazón de Humahuaca, acaba de recibir un reconocimiento nacional e internacional de la mano del artista y antropólogo Martín Esquivel Viveros.
En las profundidades de la tierra, allí donde el sol no llega, pero la vida abunda, habita el SAQ’RA. No es el infierno que nos contaron, sino un espacio de alegría y misterio. Esa cosmovisión andina, que late con fuerza en el corazón de Humahuaca, acaba de recibir un reconocimiento nacional e internacional de la mano del artista y antropólogo Martín Esquivel Viveros.
Su obra, titulada «SAQ’RA SUPAY…con el cuerpo endiablado» «, se alzó con el segundo puesto en la competencia nacional y una mención especial en el ámbito internacional del prestigioso Festival Internacional Cámara Corporizada. Bajo la dirección de Claudia Sánchez, este festival es uno de los espacios más importantes para la videodanza, un género que Martín ha sabido impregnar con el perfume de lo ancestral y lo documental.
Más que una danza, una investigación
Lo que vemos en pantalla no es solo un cuerpo moviéndose al ritmo del carnaval. Es el resultado de años de investigación antropológica. Martín, que contó con becas del Fondo Nacional de las Artes y del Instituto Nacional del Teatro, explica que su obra busca capturar la esencia del diablo humahuaqueño más allá de la escenificación. Es una metáfora del Supay, ligada a la lluvia, a los muertos y a la ofrenda a la Pachamama en agosto.
«El SAQ’RA tiene que ver con esa alegría que habita en lo profundo… un lugar donde hay mucha vida», comenta Martín, quien eligió para esta pieza el tema «Uyari» (escúchame, óyeme) del recordado Jaime Torres, reforzando ese llamado a la memoria de los pueblos.

Talento de la Quebrada
La realización audiovisual no se queda atrás en identidad. La fotografía y cámara estuvieron a cargo de Elisa Portela, realizadora de Maimará (hija de la reconocida Nora Benaglia), quien logró traducir en imágenes la potencia del cuerpo «endiablado».
Este premio no solo es un trofeo, sino un impulso técnico. Martín planea utilizar los recursos obtenidos para mejorar la calidad de su próximo proyecto, que ya está en marcha. Según nos adelantó, su nueva producción estará ligada a la flora local y a las festividades de nuestra región, siguiendo ese camino de sincronizar la cámara con la tierra.
Humahuaca vuelve a demostrar que sus historias, cuando se cuentan con respeto y profundidad, resuenan en todo el mundo. ¡Felicidades, Martín!
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