En el Día Nacional del Perro, conocemos la historia de «Goku», que desde hace seis años es un integrante fundamental del cuerpo de Tránsito.
Cada 2 de junio, la Argentina se detiene para homenajear la lealtad de los perros, recordando la valentía de Chonino. Pero en las calles de Humahuaca, esa lealtad tiene nombre propio y cuatro patas: se llama “Goku”.
Cada 2 de junio, la Argentina se detiene para homenajear la lealtad de los perros, recordando la valentía de Chonino. Pero en las calles de Humahuaca, esa lealtad tiene nombre propio y cuatro patas: se llama “Goku”.
Desde hace aproximadamente seis años, Goku no es solo un perro más en la ciudad; es el compañero inseparable de los trabajadores de Tránsito. Con una astucia que sorprende a propios y extraños, este «agente» especial ha sabido ganarse su lugar en el destacamento y en el corazón de sus compañeros humanos.

Un compañero de ley
Goku conoce la rutina mejor que nadie. Según relatan quienes comparten el día a día con él, es un perro sumamente astuto y obediente. «Él ya sabe: cuando vamos al puesto, él se queda en la parte fija. Si estamos en la base, entra, se sienta y cuida las motos», comentan sus compañeros de uniforme.
Su sentido de responsabilidad es asombroso. Goku sabe que su lugar es con el equipo. No se distrae ni se aleja; su misión es acompañar y vigilar.
Entre el hogar y la rotonda
Aunque Goku tiene un vínculo especial con Julito, uno de los agentes —quien le abre las puertas de su casa y se encarga de su alimentación—, su compromiso con el servicio es más fuerte. Si no encuentra a su referente principal, Goku no se queda esperando: se dirige solo hacia el destacamento o se lo ve custodiando la rotonda, esperando al resto del equipo para salir a recorrer las calles.
«Es muy inteligente. Si pasa cualquier cosa, él nos avisa», aseguran. Con seis años de «servicio» a pleno, Goku se ha convertido en un símbolo de fidelidad en Humahuaca.

En este Día Nacional del Perro, su historia nos recuerda que el mejor amigo del hombre no solo ofrece compañía, sino que, a veces, también elige ponerse el uniforme y cuidar, a su manera, la seguridad de todo un pueblo.
